Cirugía del abdomen: abdominoplastia

 

La abdominoplastia es un procedimento quirúrgico que permite eliminar el exceso de piel y grasa en la zona central y baja del abdomen. Asimismo, también permite reforzar el plano muscular que se sitúa en esta zona, obteniendo una pared abdominal más plana y tónica.

No se trata de una intervención que tenga como finalidad lograr una pérdida de peso, sino obtener un abdomen más plano, sin exceso de grasa y piel, y mejorar la musculatura abdominal. Además, al eliminar el tejido cutáneo sobrante desaparecen también las posibles estrías que pudieran estar presentes en esa área.

Esta intervención se puede realizar en cualquier período del año, aunque se recomienda evitar el verano porque con el calor puede resultar incómoda la faja elastica que se llevará puesta durante el posoperatorio. Además, tras una liposucción se desaconseja tomar el sol durante al menos 4 semanas.

Antes de la cirugía

Las recomendaciones previas a una abdominoplastia son similares a las de cualquier otro tipo de intervención.

Existen condiciones del estado de salud general del paciente por las que puede desaconsejarse la realización de intervenciones quirúrgicas que no sean urgentes o extremadamente necesarias (por ejemplo: cardiopatias o patología respiratoria grave).

De forma específica, antes de someterse a una abdominoplastia hay que tener en cuenta que existen condiciones que comprometen la calidad del resultado de esta intervención, como la obesidad y la presencia de grandes cicatrices en la pared abdominal ocasionadas por anteriores cirugías.

Asimismo, se deben tener en cuenta algunas medidas preventivas antes de una cirugía. Entre ellas:

-Evitar el uso de fármacos que contengan ácido acetilsalicílico (ej. Alka Seltzer, Aspirina, Adiro, etc.).

-Dejar de fumar o reducir al mínimo el consumo al menos dos semanas antes y después de la cirugía.

-El día previo a la cirugía, eliminar esmalte de uñas de manos y pies.

-El día de la operación se debe estar en ayunas desde la noche anterior, no maquillarse y no llevar puestos objetos metálicos (ej.pendientes, piercing, anillos, etc.).

Abdominoplastia: cómo se hace, anestesia y duración

La abdominoplastia se realiza en quirófano bajo anestesia general o espinal y los tiempos para su ejecución son variables en función de la técnica que se aplique: entre un mínimo de 1 hora para una miniabdominoplastia y un máximo de 4 horas para abdominoplastias que comprendan la reconstrucción de la pared muscular abdominal.

Para realizar una abdominoplastia, el primer paso es realizar la incisión siguiendo los trazos marcados previamente sobre el pubis y de lado a lado desde una cadera hacia otra. Tras efectuar la incisión se levanta el tejido cutáneo y graso para poder acceder a la pared muscular. Se procederá a reparar los músculos rectos abdominales, uniéndolos mediante suturas. Hay ocasiones en las que estos músculos se encuentran muy separados y es necesario unirlos y reforzarlos usando una malla sintética.

abdominoplastia2Tras reconstruir la pared abdominal se tensan los tejidos superficiales que se han levantado, llevándolos hacia la zona del pubis, para valorar el exceso real de piel y grasa que se debe extirpar. Ya que los tejidos se desplazan hacia abajo, hay que reposicionar el ombligo, para evitar que este pueda tener un aspecto poco natural y mal ubicado.

Antes de proceder a suturar, se colocan dos pequeños tubos de drenaje, que ayudarán a evitar complicaciones en el posoperatorio inmediato y que se retirarán a las 24-72 horas, según el producto drenado.

La sutura se ubica en la parte baja del abdomen y ocupará de cadera a cadera. La cicatriz queda cubierta por el bikini, por lo que se disimula bien.

En cuanto a la miniabdominoplastia, está indicada cuando el exceso de piel y grasa se localiza bajo el ombligo, por lo que se procede de la misma forma que en una abdominoplastia pero sin tocar el área del ombligo.

Por otro lado, existe la posibilidad de realizar una dermolipectomía circular, es decir, se amplía la incisión hacia la parte posterior para eliminar el exceso de piel y grasa en la zona lumbar y elevar las nalgas.

Después de la cirugía: condición física y posoperatorio

Un día antes de realizar la abdominoplastia y durante los 5-7 días siguientes el paciente tomará un antibiótico para prevenir posibles infecciones. Asimismo se recetarán antiinflamatorios después de la cirugía, que ayudan a mejorar las molestias del posoperatorio.

Tras finalizar la intervención, el cirujano colocará un vendaje compresivo o faja elástica cuya acción de presión reducirá la formación del edema posoperatorio (hinchazón), favorecerá la remodelación de los tejidos y ayudarán a mantener correctamente los músculos la musculatura abdominal. Esta faja se utilizará día y noche durante las siguientes 6 semanas.

El dolor posoperatorio, generalmente, es moderado y tolerado. La mayoría de los pacientes refieren sensación de presión en la parte baja del abdomen, que tiende a disminuir y desaparecer con el paso de los días.

Es normal una disminución en la sensibilidad cutánea de la zona intervenida, que mejora de forma espontánea.

Durante los primeros días tras la intervención, se recomienda reposo y aumentar de forma paulatina la actividad. Asimismo, durante las primeras semanas, cuando se esté tumbado, será boca arriba, nunca de lado ni boca abajo.

No se debe conducir vehículos hasta pasadas 2 semanas de la intervención y se aconseja esperar 3 semanas para reincorporarse al trabajo (siempre que no comprenda esfuerzos ni actividad fisica intensa).

Se podrán retomar actividades de carácter deportivo, a las 3 semanas para deportes ligeros (como trotar), y a las 5 semanas para deportes intensos (como pádel).

Las cicatrices son permanentes, pero con el paso del tiempo resultan menos evidentes. La maduración comoleta de las cicatrices requieren un año (aprox) y durante este período se desaconseja su exposición a luz solar sin protección solar.

Posibles complicaciones
La realización de una abdominoplastia conlleva que, aunque no sea frecuente, puedan presentarse complicaciones postquirúrgicas. Entre las más frecuentes destacan:

-Hemorragia: un aumento de la presión sanguínea en el posoperatorio puede provocar que algunos vasos se abran y comiencen a sangrar. En general, se trata de un sangrado de pequeña entidad y que remite con presión externa, pero hay ocasiones en que este sangrado es mayor y se requiere el cierre quirurgico de los vasos para concluir el sangrado y evitar que se formen hematomas y prevenir infecciones.

-Infecciones: es ua complicación rara ya que se suministra tratamiento con antibióticos antes y días después de la cirugía. En caso de presentarse se ajustaría la terapia antibiótica.

-Necrosis cutánea: es una complicación muy frecuente en personas fumadoras, por ello se aconseja dejar el tabaco semanas antes de la cirugía y hasta la completa cicatrización de los tejidos. También puede ocurrir en personas no fumadoras. Esta complicación supone un aumento del tiempo de cierre y cicatrización.

-Sensibilidad cutánea alterada: se puede producir una pérdida o aumento de sensibilidad en el área tratada. Por lo general es una complicación temporal que mejora de forma espontánea en poco tiempo.

-Cicatrices anómalas: en algunos casos la cicatrización no es la esperada y se presentan cicatrices queloides (de aspecto violáceo, engrosada y con relieve) o una cicatrización anómala que presente hendiduras, rigidez, tirantez y/o retracción. Todos estos procesos de cicatrización anómala requieren revisión medico-quirúrgica y seguimiento. En algunos casos se mejora notablemente y en otros no es posible resolver la complicación.

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